Miguel Bermúdez Aragón es hermano desde el año 1972 y lleva toda la vida ligado a nuestra Hermandad. Nació en el antiguo número 50 de la calle Rodrigo de Triana, donde se encontraba la droguería Pozo. Es padre de tres hijos -Francisco de Asís, Miguel y Rocío- a los cuales ha transmitido su amor por su Hermandad y que han pertenecido recientemente al cuerpo de acólitos.
Guarda en la memoria aquellas vivencias aprendiendo y trabajando junto a priostes que dejaron huella en nuestra corporación, como fueron Pepe “el Peluquero”, Antonio Pino, Julio Díaz o Pepe San Román “el Grande”. Entre esos momentos guarda con especial cariño todo lo vivido en los preparativos de la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de la Esperanza en 1984.
Fue fundador de la cuadrilla del Santísimo Cristo de las Tres Caídas y formó parte de ella durante años, en aquellos ensayos inolvidables para él en los que se hacía el recorrido completo hasta la misma calle Sierpes. El testigo de ese amor por el oficio lo ha recogido su hijo mayor, quien ha tomado el relevo como costalero de su Cristo de las Tres Caídas.
Evoca con profunda emoción los besamanos de la década de los ochenta, años en los que realizó vigilias nocturnas en la capilla para custodiar el templo durante las obras de conservación de la fachada. Asimismo, atesora innumerables momentos de convivencia compartidos con hermanos, entre quienes destaca a Carmen Ordóñez, que nos precedieron en el amor a nuestros Sagrados Titulares y cuya memoria permanece viva en los ojos de la Esperanza.
Trabajador de la ONCE, ha llevado durante años ilusión -y también Esperanza- por las calles de Triana. Es hermano también de la Hermandad del Rocío de Triana, donde ha desempeñado labores de prioste durante años junto a figuras tan queridas como Julio Aguado y Saiz de la Maza.
Ha sido también miembro del Coro “Nuestra Señora de la Esperanza”, siendo uno de los impulsores de su resurgir tras los primeros años. Compartió esa etapa con personas tan recordadas como Manolo Garrido, autor de las sevillanas del adiós, la Salve a Nuestra Señora de la Esperanza y el Padre Nuestro Caído.
Miguel desea poner a disposición de sus hermanos su experiencia y su profundo conocimiento de la corporación. Desde la priostía, pretende contribuir al mantenimiento y engrandecimiento de nuestro patrimonio. Su proyecto se encamina a dar continuidad a la línea artística trazada por nuestros hermanos más destacados durante las últimas décadas, asumiendo el compromiso de preservar el espíritu y la identidad que nos caracterizan.
